Desde el despertador te has dedicado a reaccionar y reaccionar mal. Tus reacciones son el resultado de los programas que tienes en tu mapa y te provocan ser así. A lo largo de tu vida has aprendido a reaccionar en vez de razonar. Confrontas cualquier situación negativa con agresión, enojo y frustración. Tus emociones te ganan y se lo haces saber a las personas que te rodean. Como si consiguieras algo al hacer esto. Al contrario, te va peor, porque empieza la sucesión de eventos negativos uno tras otro que van ligados con tu falta de control y dirección de tus emociones.
Muchas personas dicen que así son, que no hay remedio. Así era mi papá o mi tío, es hereditario. Reaccionamos porque somos humanos y así nos hicieron. Esta es la manera fácil de justificarse ante la falta de control. Sin embargo, ¿donde quedó la parte razonadora? ¿Qué pasó con esta parte que mide las consecuencias, analiza y examina los hechos? Se queda totalmente reprimida con el estallido de las emociones.
Programación Neurolingüística (PNL) te enseña a conocerte mejor y como funciona tu cerebro. Tu cerebro tiene dos hemisferios y cada uno tiene su función. El hemisferio izquierdo te ayuda a razonar, pensar y analizar, el hemisferio derecho es el creativo, sensible, soñador y emocional. Dependiendo de la actividad en la que estemos involucrados usaremos más uno que otro. Si estamos en clase de aritmética se recomienda usar el razonador para entender el problema y llegar a la solución. Con un poco de concentración y lógica verás que no es tan difícil. En cambio si usas el hemisferio derecho para resolver el problema seguramente estarás diciéndote “qué rabia me da esto”, “no lo entiendo”, “yo prefiero estar jugando”, “estoy tapado”, “no me entran los números”, pues sólo vas a reaccionar ante él y no resolver nada. ¿Cuál hemisferio te conviene usar en este caso? Todo lo que tienes que hacer es darte cuenta que estás haciendo con tu cerebro. Si estás dibujando o pintando un cuadro, es mejor utilizar el hemisferio derecho para que la creatividad fluya mejor y que puedas plasmar lo que tienes dentro. Si estás pensando en el problema aritmético no creo que tu pintura fluya mucho.
Dirigimos nuestros pensamientos sin darnos cuenta. Lo hacemos por programación, por hábitos, por lo que aprendimos. La PNL te sugiere que si tú eres consciente de tus hemisferios, puedes empezar a dirigir cual te conviene en las distintas situaciones de tu vida. Lo único que tienes que hacer es detenerte un segundo, evaluar y cambiar de rumbo. Lo ideal es usar tus hemisferios en equilibrio, es decir razonar y reaccionar todo el tiempo, pero con medida y con visión.
Veamos el ejemplo del inicio si cuido mis reacciones. El hombre que se tiene que levantar temprano y se cae el despertador y se rompe. Su parte razonadora podría decir “voy a recoger las piezas y cuando regrese trataré de armarlo”. De esta manera no pisa ninguna pieza y no se lastima el pie. Se mete a bañar y encuentra que no hay toalla cuando termina. Bueno le pide a su esposa una toalla, pero si no contesta, seguramente quiere decir que no escucha, porque está lejos o tiene algún ruido cerca de ella que no le permite escuchar. Busca su toalla, tampoco es la muerte. Si lo hace con calma y de buenas no se resbala. Llega a desayunar, le comenta a su esposa que no había toalla, que tomó la que encontró y encuentra todo preparado, se despide amorosamente de su esposa. El taxista toma otra ruta, y aprendo otro camino para llegar al mismo lugar. Llega a tiempo y se encuentra a sus amigos ya reunidos esperando a los demás. Hay un retraso en la salida, aprovechamos para irnos a tomar un café y platicar.
Hay una diferencia muy grande entre estas dos situaciones. En una reaccionaste sin pensar en las consecuencias y en otra simplemente razonaste y luego reaccionaste. La clave está en pensar en las consecuencias de mis actos. ¿Qué pasa si aviento los pedazos del despertador por la ventana? Pues quizá se rompe la ventana y luego tengo que arreglar eso. Qué pasa si grito y vocifero, pues se despierta el bebé llorando. Tu mente es tan ágil que puede visualizar los efectos en milésimas de segundo. Puedes elegir muchos caminos ante una misma situación. Los retos van a estar allí sin duda. Uno tras otro se presentarán en tu camino. El despertador, lastimarte, la toalla, el taxista, etc. La magia está en ti, qué haces con eso. Decides reaccionar y luego arrepentirte o razonar y luego reaccionar.
Si decides reaccionar sin pensar todo el tiempo ante las circunstancias de tu vida, es posible que pierdas amigos, que alejes a familiares de tu entorno, podrás también arriesgar tu trabajo por tu falta de control. Cuando reaccionas pierdes todas las veces. Te equivocas todas las veces. Te arrepientes más adelante y acabarás sintiéndote mal. Antes de reaccionar, visualiza las consecuencias de tus actos y verás que puedes empezar a entrenar a tu mente a razonar primero y luego reaccionar. Los efectos los verás enseguida y las personas que te rodean también lo notarán.
Prográmate para pensar antes de actuar. Respondemos todo el tiempo a diferentes situaciones. Lo bueno es responder bien, en forma positiva y mientras más lo hagas, tu mente se acostumbrará a hacerlo hasta que sea un hábito que sea automático. Acuérdate tú diriges tus reacciones con el razonamiento.