Lo que habíamos logrado en la primera parte de la terapia de PNL, era que desaparecieran las creencias limitantes de esta señora de 53 años, viuda a la cual se le iba a casar su último hijo y que había caído en una depresión por estar perdiendo el significado de su vida Sus creencias limitantes eran acerca de su edad, de su incapacidad de poder hacer algo nuevo, de su pérdida de salud y del hecho de vivir sola, simbolizados todos estos sentimientos negativos que la tenían estancada y temerosa, en una piedra negra porosa y con aristas, que logró ir sacando de su espacio mental, y así despejar su mente para nuevas posibilidades.
Ahora lo que había que hacer era que en ese mismo espacio que se había despejado, crear nuevas opciones de vida para ella. Ese es el propósito de la segunda parte de esta terapia.
Le pedí que pensara acerca de una o dos cosas que pudiera hacer ahora que el tiempo iba a ser sólo para ella, y que de alguna manera no había podido realizar hasta ahora.
En base a esto hicimos este ejercicio de Programación Neurolingüística:
Le pedí que se parara y dibujara una línea imaginaria delante de ella. Le expliqué que su presente se encontraba enfrente de ella, y su futuro a la derecha. Que diera un paso al frente y se metiera en esa línea imaginaria respirando profundamente y me dijera que era lo que había pensado viendo hacia el futuro.
Me dijo que ella siempre había tenido ganas de dar clases de cocina, pues sabe guisar muy bien, y que nunca había tenido la oportunidad de hacerlo.
Le pedí que cerrara sus ojos y me dijera cómo se veía ella en su mente dando esas clases de cocina que siempre había querido dar.
Ella se veía con alumnas en su cocina siguiendo instrucciones, probando los guisos y diciéndole que las recetas eran muy buenas y que gracias por las clases pues les iban a ayudar mucho. Eso la hacía sentirse muy satisfecha consigo misma.
Le pedí que pensara en los tres pasos que creyera más importantes para lograr su objetivo.
Le dije que diera un paso hacia su futuro y me dijera cuál era ese primer paso. Me dijo que era retomar todas sus recetas y organizarlas por el tipo de comida. Le pedí que respirara profundo cerrando sus ojos y sintiendo qué pasa dentro de ella al verse organizando sus recetas.
Ahora le pedí que diera un paso más hacia su futuro y me dijera cuál sería su siguiente movimiento. Me dijo que adaptar su cocina adquiriendo todo lo necesario para sus clases. Le pregunte que cerrara sus ojos y me dijera qué se siente adaptar su cocina para dar sus clases. Me dijo que una gran emoción.
Una vez más le dije que pensara cuál sería su tercer paso a seguir. Me dijo que invitar a personas conocidas y amigas suyas que hacía mucho le habían pedido que les diera clases y anunciarse con más gente. Una vez más le dije que se dejara sentir dando ese paso y me dijo que la emoción se había convertido en una "alegre expectativa" hacia lograr lo no había hecho.
Por último le dije que pisara donde estaba su objetivo, que frotara sus manos, las subiera y me dijera a qué se parecía la emoción que tenía al estar ahí realizando ya su objetivo. Me dijo que era como si estuviera bañada por una luz color naranja que la penetraba a través de su piel.
Le pedí sintiera esa luz, que se diera la vuelta, y caminando pasara por sus tres pasos deteniéndose y bañándolos con esa luz que es el símbolo de una gran satisfacción al lograr lo que tanto le gusta hacer. Le pedí que al llegar al lugar del aquí y el ahora, se volteara hacia su objetivo y me dijera qué sentía.
Su respuesta fue "ahora sí sé lo que quiero de mi vida y sé también que lo puedo hacer".
Le dije que todas las mañanas al levantarse, frotara sus manos elevándolas, diciendo "ahora sí sé lo que quiero de mi vida y sé también que lo puedo hacer" sintiendo esa seguridad y satisfacción.
De esta manera esta señora logró hacer una nueva programación en su mente y actualmente está dando clases de cocina.
Este ejercicio nos hace ver que la mente sólo está esperando a recibir las órdenes precisas para lanzarnos hacia nuevas opciones y darnos cuenta de lo que sí queremos y no ya hacia los temores que nos dañan al tener cambios fuertes en nuestra vida. Con PNL es posible trabajar con la mente y dirigirla hacia donde realmente queremos y resulta positivo.
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Artículos de esta serie
- Miedo a la soledad Parte I
- Miedo a la soledad Parte II