Las ramificaciones de una personalidad llena de emociones tóxicas son numerosas. La inestabilidad genera desconfianza, nadie sabe en qué momento se dispará el veneno. Pocoa a poco se va diluyendo incluso el respeto, si logra mantenerse en un grupo, se vuelve una figura señaladamente neuótica y todas sus acciones ya llevan un tinte particualar a los ojos de los demás que ya están a la espera de alguna reacción desagradable.
Pero las emociones tóxicas no sólo son explosivas e hirientes, también existen víctimas de la depresión, en continua búsqueda de validación y sintiéndose heridos continuamente.
Realmente obtenemos en esta vida lo que pensamos, y si se está lleno de emociones tóxicas, con la creencia de que “así soy, y hazle como puedas”, se está forzando al otro a ser flexible, el problema es¿hasta cuándo?
Existen estudios en los cuales compararon a un grupo de personas mayores con problemas de salud y otro grupo de personas mayores que llevaban una vida saludable. Las características biológicas eran similares, un cierto envejecimiento, desgaste, etc…sin embargo lo que marcó la diferencia entre los dos grupos fue el nivel de energía y ganas de vivir del grupo saludable. Estas ganas de vivir iban relacionadas con sus conductas positivas y su actitud frente a la vida.
Cada pensamiento provoca una emoción, esto lo mencioné en el artículo anterior “Cómo se producen las emociones”. Ahora imagina que cada emoción en acción moviliza circuitos hormonales que impactan a aproximadamente cinco trillones de células en tu sistema.
Pensamientos de rabia, preocupación, depresión, enojo, rencor, nerviosismo, estrés, etc. contribuyen a la secreción de CORTISOL. El cortisol invade las células y las corroe, es por ello que acelera el envejecimiento e invita a la enfermedad.
Pensamientos de calma, amor, buenas relaciones, paciencia, alegría, motivación, etc. van a ayudar a que tu sistema segregue serotonina que va a causar más energía, y por tanto juventud a las células de tu sistema, trayendo buena salud y bienestar a todo tu cuerpo.
Cuida y fortalece tu sistema inmunológico con emociones positivas. Cuida tus pensamientos y verás como comienzas a segregar serotonina.