“Leer la mente” es algo que todos quisiéramos poder hacer y algunos dicen que pueden en efecto hacerlo. En ocasiones creemos saber lo que el otro piensa, cómo va a reaccionar, qué va a decidir, qué le gusta o no le gusta, pero la mayor parte del tiempo fallamos rotundamente.
Sí podemos “leer la mente” en el sentido de que en base a la observación del lenguaje corporal (ver artículo: Lenguaje Corporal y la PNL) podemos inferir algunas cosas, también por medio de las claves oculares (ver artículo: Claves Oculares) darnos cuenta si la persona está visualizando, escuchando o sintiendo lo que decimos o lo que ella misma dice. Podemos definir si la persona es principalmente visual, auditiva o kinestésica (ver artículo: Sistemas Representacionales) si realmente hemos aprendido a agudizar nuestra capacidad de observación.
En cualquiera de estos casos tenemos algo de evidencia para llegar a una idea parcial sobre una persona específica; tenemos los movimientos oculares que nos dan algunas pistas y una proyección verbal y no verbal que nos proporciona algunos indicadores sobre la persona.
Sin embargo, de ninguna manera tenemos toda la información sobre lo que sucede específicamente en la mente del otro. No es posible “leer la mente” con exactitud porque somos personas individuales e impredecibles con experiencias diferentes. Pero la Programación Neurolingüística permite acercarnos a la mente del otro y mejorar la comunicación.
Programación Neurolingüística (PNL) hace mucho énfasis en cómo funciona el lenguaje en nuestra comunicación. Emplear las palabras precisas para transmitir cualquier mensaje es lo que hace a un buen comunicador.
PNL promueve el uso específico del lenguaje para evitar malos entendidos. Es necesario clarificar la información que desconozco, comprender el significado de las palabras del otro y conectar el lenguaje con la experiencia.
“Leer la mente” es algo que solemos hacer con mucha frecuencia y en muchas ocasiones (yo diría, casi en todas) nos lleva a errores enormes. Presumimos saber lo que el otro piensa sin evidencia de ningún tipo, ya que generalmente nos basamos en nuestra experiencia y visión del mundo, y no en la del otro. Creemos que sabemos, creemos que tenemos la verdad, porque operamos con nuestros conocimientos dudas, temores, sentimientos, creencias que son individuales y rara vez damos en el clavo. Cuando creemos que leemos la mente estamos adivinando. La PNL propone en vez de adivinar, por qué no preguntar y averiguar para así llegar a la verdad.
Algunos ejemplos de lectura mental como: “Sabía que estaba disgustado conmigo, no me saludó en el super.” (Su amigo es miope y no lo vió.) Pasamos juicio y además leímos la mente cuando podemos cuestionar con “¿cómo puedes estar seguro? Tú tampoco lo saludaste, entonces ¿quiere decir lo mismo? ¿Tú estás enojado con él?