Para darnos cuenta de cómo pensamos y actuamos debemos darnos cuenta de cómo codificamos el tiempo. Para esto haz el siguiente ejercicio:
- Piensa en cómo era tu desayuno hace cinco años
- Piensa ahora en tu desayuno de hace una semana
- Piensa en tu desayuno si fuera justo en este mismo instante
- Piensa ahora cómo será el desayuno dentro de una semana
- Piensa cómo será dentro de cinco años
Probablemente tengas una imagen de estos cinco ejemplos en forma de película o foto. ¿Cómo sabrías cuál es cuál? Mira las imágenes de nuevo y fíjate en las diferencias.
- En qué espacio las ubicas (dónde mueves los ojos o la cabeza cuando piensas en cada una de ellas)
- Qué tan brillante es cada una de las imágenes o qué tan opacas
- Cuáles tienen movimiento o son fijas
- A qué distancia están de ti y en qué dirección
Cuando contestes a estas preguntas sabrás cómo codifica tu mente el tiempo.
Checa estos ejemplos y piensa en ellos y en los que acabas de tener en el ejercicio anterior.
Pasado
- Distante y nebuloso: no es muy importante seguramente
- Delante de uno: siempre está a la vista e influirá en nuestra vida
- Detrás de uno: será difícil de ver y caeremos en los mismos errores
Presente
- Frente a uno y muy grande: se disfruta el momento y se tiende a no planear
- Sólo se ve el presente: aquí nos sentimos seguros probablemente con miedo al futuro o al pasado
- Frente a uno, uniéndose el pasado con el futuro: no se disfruta el presente siempre pensando en lo que pasó o va a pasar
Futuro
- Bien iluminado y enfocado: se planea bien y las metas se llevan a cabo
- Al frente pequeño y gris: no hay metas ni planes pues no hay motivación
- A la izquierda: sin movimiento igual que el pasado y poco motivante
Lo bueno de saber cómo codifica cada uno de nosotros el tiempo, es darnos cuenta dónde está el problema de nuestras conductas muchas veces para poder modificarlas a través de modificar nuestra línea del tiempo y fluir más asertivamente.
En la segunda parte te diremos qué hacer con tu línea del tiempo y mientras tanto empieza a descubrirla.
Artículos de esta serie
- La interpretación del tiempo. Parte I
- La interpretación del tiempo. Parte II