La claustrofobia es un padecimiento frecuente en nuestros tiempos ya que estamos expuestos muchas veces a espacios cada vez más reducidos y con mayor número de personas. Es una fobia relacionada con un trastorno de ansiedad que se detona en el momento en que la persona se encuentra en espacios pequeños cerrados y muchas veces muy concurridos como puede ser dentro de un elevador, del metro, en una discoteca, en un avión, en un túnel, una cueva, en el sauna, cabina telefónica, o cuando la persona se somete a un estudio médico como puede ser una resonancia magnética o una tomografía, donde ésta es introducida en un tubo durante unos minutos.
El miedo surge, no del espacio cerrado sino de las consecuencias catastróficas del encontrarse ahí, debido a pensamientos negativos que pueda tener la persona tales como falta de aire, poca movilidad por congestionamiento, aplastamiento, quedarse encerrada, sufrir un accidente, etc. y cuyos pensamientos ésta no es capaz de controlar.
Esta conducta puede ser provocada por alguna experiencia negativa anterior, en la cual se quedó anclada como puede ser haber estado dentro de un elevador por mucho tiempo tras una falta de corriente eléctrica, un mal viaje en avión, alarma dentro de una discoteca, etc. o también se puede dar debido a una experiencia ajena que quedó muy grabada en su memoria. Es un ancla en la cual, cierta situación provoca cierto efecto.
Los síntomas más frecuentes son: falta de aire, sudoración, aumento del ritmo cardiaco, temblor, náuseas, mareo pudiendo llegar a desmayos, todo esto acompañado de miedo o terror dependiendo de qué tan fuerte sea la ansiedad que se padezca debido a sus pensamientos y sus programas.
Progamación Neurolingüística, en estos casos se enfoca en ir venciendo este miedo, controlando las situaciones desencadenantes a través del manejo de los pensamientos negativos, con relajaciones, manejo de la respiración y visualizaciones nuevas a través de técnicas adecuadas para lograrlo, tales como submodalidades, anclajes, símbolos y otras. El miedo es un disparador para escapar del peligro, y en este caso la situación que lo provoca solo se encuentra en la mente del claustrofóbico.
Aquí describo a continuación algunos puntos manejados con un paciente claustrofóbico a los aviones y a los elevadores básicamente.
Este paciente es un ejecutivo cuyo trabajo implica usar diariamente el elevador y viajar en aviones y helicópteros. En este caso hablaremos de su experiencia con el elevador.
Él solía llegar a la torre donde se encuentra su oficina con una hora de anticipación para poder subir 15 pisos por las escaleras antes que alguien lo viera. Cuando surgía algún viaje en avión o helicóptero, veía la forma de mandar a alguien más o inventar algún buen pretexto. Total, era un estrés continuo el que vivía.
Después de explorar qué lo había causado y concluyendo que ese hecho en el pasado había sido un sola ocasión y que no tenía ningún objeto el revivirla a cada momento, fuimos empezando a trabajar momentos de seguridad y triunfo en su vida pasada. Surgieron varios que recordó y lo llevé a que los viviera nuevamente, los analizara y surgiera la sensación de seguridad y triunfo en aquel momento en varias sesiones. Estas emociones las anclamos con respiración e ilustrándolas con un símbolo que iba surgiendo.
Su trabajo a partir de este momento fue recordar su símbolo diciendo “soy una persona segura”tomando una respiración profunda, durante algún tiempo dejándose sentir esa sensación de seguridad que representaba su símbolo. Esto lo empezó a hacer parándose enfrente del elevador y observando a las personas que subían y bajaban del elevador. Así lo trabajó durante algún tiempo instalando una nueva programación, hasta que se aventuró a subir al elevador para llegar a su oficina.
Esta terapia se conjugó con otros ejercicios, pero la base de todos fue siempre trabajar la seguridad desde el principio y darse cuenta que había varios momentos importantes en su vida donde él la había puesto en práctica.
Uno de los secretos de la eficacia de Programación Neurolingüística, es que se trabaja sobre las experiencias propias del cliente de donde se sacan los recursos necesarios para poder armar nuevas programaciones y así resolver los problemas que lo aquejan, manejando mente y cuerpo a la vez.