Existe un presupuesto en Programación Neurolingüística (PNL) que dice: “Toda conducta tiene una intención positiva.” Los presupuestos dentro de PNL se refieren a una serie de afirmaciones que se dan por supuestas, fueron elaboradas por los fundadores de la PNL.
Entonces, “Toda conducta tiene una intención positiva” se refiere a que no importa cual sea la conducta, detrás de ella hay una intención positiva para el que la lleva a cabo. Cada persona realiza siempre la mejor conducta posible en función a los datos de los que dispone dentro de su individualidad, sus creencias (ver artículo: Las creencias y la realidad), valores, principios, hábitos, experiencias, educación, etc.
Hay conductas que claramente podemos entender la intención positiva. Un hombre que sale a trabajar diario 8 horas, seguramente tendrá la intención de mantener a su familia, comprar una casa, coche, etc. Hacer ejercicio diario es una conducta “positiva” y puede haber distintas intenciones positivas detrás como bajar de peso, verse mejor, fortalecer la fibra muscular, estimular el corazón, o simplemente por una mejor salud. Es fácil comprender la intención positiva con conductas “positivas”. Sin embargo también hay conductas “negativas” que también tienen una intención positiva detrás.
Veamos algunos ejemplos. Seguramente muchos de nuestros lectores habrán cometido el acto de copiar en un examen en la escuela. Ya sabemos que copiar está mal, sin embargo, en ese momento fue nuestra mejor opción para lograr nuestra intención positiva de pasar el examen y evitar un castigo.
Una persona mayor que sufría de migrañas y que acudió a terapia, descubrió que de niño lograba muchas cosas con sus migrañas como juguetes, dulces y atención. Había una intención positiva detrás de la migraña. Sin embargo como adulto de 40 años ya no era operante la migraña porque necesitaba trabajar y seguir con su vida con o sin migraña. Ahora la sufría. Este es un ejemplo de cómo puede permanecer una conducta y la intención positiva inicial deja de serlo. Al darse cuenta de esto en la terapia, fue relativamente fácil erradicar la migraña de la vida de esta persona.
Veamos otras conductas. La obesidad, en algunos casos, es un mecanismo de defensa y protección, sobre todo en mujeres. Al verse gordas y no atractivas, alejan a los hombres y logran su intención positiva de no involucrarse, pues son inseguras y no desean una relación.
No salir de la casa por miedo, durante una larga temporada, puede parecer obsesivo o incluso tonto para algunas personas, sin embargo, la intención positiva detrás es protegerse del mundo externo que la amenaza en forma real o imaginaria. Por lo tanto la conducta absurda, para algunos, es valiosa para esa persona.