Las fobias son creencias limitantes ya que de alguna manera nos detienen o impiden realizar algo que queremos o debemos hacer y que otras personas llevan a cabo sin ningún problema. Ejemplos de estas son: la mayoría de las personas se suben a un elevador tranquilamente y yo “no puedo hacerlo”; muchas personas pueden escalar cualquier cerro y disfrutar de la vista desde el barranco y yo “no puedo”; hay gente que se dedica a estudiar culebras, arañas, su habitat y yo “no puedo ni pensar en ellas; hay personas que cada tercer día tienen que subir a un avión, y yo “no puedo” tomar unas vacaciones que impliquen tener que hacerlo. En fin, hay muchos tipos de fobias de las cuales estas son las más comunes.
Una persona que sufre una fobia es alguien que en algún momento de su vida tomó la decisión inconsciente, bajo tensión, ante un estímulo que le fue traumático probablemente en una edad temprana de su vida, de responder de cierta manera para protegerse y que fue buena en ese momento pero que quedó grabada con toda su intensidad. Ante esta vivencia, hubo un aprendizaje profundo y cada vez que surge el mismo conjunto de estímulos en su vida, responde de la misma manera y en la misma forma que la primera vez. El problema aquí es que ese hecho vivido en el pasado y que probablemente sucedió una sola vez, la discapacita para enfrentar una situación del presente parecida y hacer uso de recursos a los cuales ella puede recurrir en cualquier otra situación diferente. La mayoría de las veces la persona no se acuerda del hecho primario, ya que su inconsciente de alguna manera la protege de un recuerdo traumático. Lo único que permanece es la sensación de miedo, angustia, pánico, etc. vivida ante ese mismo estímulo. Por lo tanto, una fobia no es hereditaria, ni puede formarse fuera de la vivencia personal completa, lo que quiere decir, tiene que ser vivida en los tres sistemas representacionales: el visual, el auditivo y el kinestésico. (Ver artículos “Sistemas Representacionales”). Es increíble que a pesar de que uno cambia durante la vida y pasa por diferentes contextos, aún somos capaces de mantener ese circuito estímulo-respuesta fuera de control. Por ejemplo una persona valiente, capaz de actuar con calma y seguridad en su vida personal ante cualquier situación que se le presente, al ver una culebra puede tener una respuesta fóbica y entrar en pánico perdiendo el control y hasta sufrir un infarto, por algo que pasó hace mucho tiempo y que probablemente no lo tiene consciente.
Freud decía que para arreglar algo, “Hay que introducirse en la historia personal”, o dicho de otra manera, “Para limpiar la manchita, hay que saber dónde se encuentra ésta”. El modo como la gente adquiere las fobias es increíble y una vez que entienden su estructura las podrán cambiar.
La Programación Neurolingüística puede trabajar una fobia con resultados muy rápidos, ya que al abordarla, al paciente ya se le habilitó en primera instancia, con recursos sacados de otras experiencias, donde él los haya aplicado, así que al entrar al recuerdo o sensación fóbica, ésta se pueda contrarrestar. Para lograr esto, no es necesario que la persona que la sufre tenga que hablar de ella, ya que P.N.L. trabaja con el proceso, no con el contenido, sino que se le va guiando a través de las experiencias positivas y la fóbica haciendo uso de anclajes, asociación y disociación al hecho fóbico para recodificar mentalmente la experiencia. (Ver artículos “la Codificación Mental” y “los Anclajes y su importancia en mi Vida”).
Revivir una experiencia de manera asociada, o sea siendo parte de la escena, encontrándose e interactuando en ella, equivale a experimentar las mismas percepciones sensoriales que en el momento original, lo que quiere decir, ver lo que vieron sus ojos, escuchar lo que oyeron sus oídos y sentir todas las emociones que experimentó su cuerpo. Así que la manera adecuada de abordar el momento, es disociarse de la escena, esto quiere decir pasarla como si fuera una película donde la persona se puede ver siendo él un espectador, y al no estar participando dentro de ella, puede contemplarlo todo desde otra perspectativa sin estar involucrado en la acción y por lo tanto la naturaleza e intensidad de sus emociones serán completamente distintas a las originales, en palabras coloquiales, está “viendo los toros desde la barrera”.
La asociación y disociación es una de las técnicas más fuertes de Programación Neurolingüística, ya que ésta permite generar opciones conductuales a través de un análisis desde una perspectiva diferente, neutralizando de una manera efectiva la parte emocional negativa en donde se encuentra el problema. Si las emociones cambian ante una situación, las conductas serán diferentes.