Una de las cosas más importantes para el ser humano es su vida sexual. Esta comienza en la mayoría de las personas entre los 14 y los 20 años. En el momento que alguien empieza a desarrollar su vida sexual, su vida cambia. Su visión del mundo y del otro sexo es diferente y el sentir se vuelve muy importante. Es una etapa muy intensa, todo es pretexto para excitarme y tengo que aprender a controlar ciertas sensaciones.
Este es un período muy importante de aprendizaje, ya que en el mundo actual, donde la tecnología es parte de nuestra vida, abundan mensajes sobre el sexo en los que éste es menospreciado y en los que no se le da el valor y la importancia que realmente tiene.
Esta etapa de inicio al sexo debe de ser muy cuidadosa y manejar valores como el respeto, el amor, la responsabilidad, la exclusividad y la donación de mi mismo con la persona que yo escoja como pareja, para no caer en un sexo vacío que puede afectar nuestra vida y nuestras emociones de manera negativa, creando problemas, si no inmediatamente, sí a la larga.
Del cómo manejemos nuestra vida sexual dependerá la clase de personas en que nos vamos a convertir.
En fin, saber disfrutar del sexo es algo maravilloso. Sin embargo no nos ponemos a pensar que va a llegar un momento en que esta parte va a ir bajando de intensidad, y esto sucede. Puede empezar alrededor de la década de los 50´s.
El sexo se puede y se debe practicar toda la vida, sin embargo la libido (el deseo sexual) baja. Muchas personas, sobretodo los hombres se empiezan a preocupar pensando que ya no van a poder tener una relación sexual, que cada vez son menos hombres, pues van respondiendo físicamente menos al estímulo. Las relaciones se dan cada vez más esporádicamente y empiezan a pensar en mil motivos que pueden ser las causas de este síntoma. Esto se puede ir convirtiendo realmente en una gran preocupación.
Entre estas causas pueden llegar a creer que tienen que cambiar de pareja, y probar nuevos horizontes. Así caen en el síndrome del “viejo rabo verde”. Según ellos necesitan a alguien joven que los atraiga más que su pareja de muchos años. Ella ya “no me atrae lo suficiente”, “ella es la culpable de que no funcione”, “necesito estímulos diferentes”, “no quiero dejar de ser hombre” “voy a probarme que sigo siendo hombre”. Y esta última frase puede provocar una gran depresión si no se sabe manejar. ¿Quién dijo que no se puede ser hombre si no tengo relaciones sexuales con alguien? ¿Qué no hay valores más importantes que el sexo? ¿Qué no somos personas pensantes y con una voluntad e inteligencia? ¿Qué estos 50 años vividos no me han enseñado nada más que a tener relaciones sexuales?
En esta etapa, las mujeres y los hombres reaccionan de maneras muy diferentes. Las mujeres normalmente, lo toman con más tranquilidad o con un rechazo. El sexo, en esta etapa de los 50 años, es importante, pero no tan necesario. A veces puede haber un rechazo total a éste. ¿Cuántas veces hemos escuchado a mujeres decir: “qué flojera tener sexo”, “ya no tengo edad para eso,” “el sexo es cosa de jóvenes”, “ya tengo que fingir”, “mejor vamos a dormirnos”, “¡otra vez!”, “tengo tres años de no tener relaciones con mi pareja”, “me duele y ya no lo gozo”, etc.?