Para poder manejarlo, lo primero que tengo que decirme es ¿para qué me sirve el enojo en estos momentos? ¿Qué me estoy diciendo ante esto? ¿Es bueno para mí y para mi entorno? ¿Qué consecuencias puede tener si no lo manejo? Yo sé que alguien pensará “esto es imposible” ¿Cómo tener la sangre fría de pensar así? Bueno pues quiero decirte que es posible si tú quieres y estas convencido que el enojo no te sirve y te ha acarreado problemas en tu vida, o que quizá tu salud se ha deteriorado.
El poder sobre los sentimientos lo tenemos nosotros, una de las técnicas más eficaces para poder manejarlos es la respiración (véase el artículo El Arte de la Respiración). Una respiración profunda acompañada de la pregunta ¿para qué?, es altamente efectiva. Otro recurso es el manejo del lenguaje (véase artículo La Importancia del Lenguaje Asertivo). Por ejemplo si yo me siento muy enojado, en ese momento después de unas tres respiraciones profundas acompañadas del ¿para qué? puedo empezar a decirme “me siento enojado, pero yo puedo manejar esto” y esto impedirá que la tensión se acumule dentro de mí. También es recomendable, de alguna manera exteriorizar el sentimiento pidiendo a los que se encuentran a mi alrededor que me den unos minutos para calmarme y recuperar mi armonía, ya que estoy enojado o molesto con lo que pasó, de tal manera que las personas no se sorprenderán si manifiesto un arranque súbito y probablemente me darán tiempo, ya que les estoy siendo partícipes de mis sentimientos. Esta comunicación es muy importante, también cuando llevo algo de ese enojo a otro ambiente como el familiar, si somos capaces de decir “vengo enojado en este momento, por favor denme unos minutos para relajarme”, seguramente tendremos una respuesta más favorable, a la que podemos provocar con nuestro enojo, sin hablarlo y manifestándolo solamente.
Programación Neurolingüística nos dice que todos tenemos los recursos necesarios a cada momento. Esto quiere decir, que si somos conscientes de esto, somos capaces de manejar situaciones y sentimientos que nos afectan negativamente.
Ante un enojo que no puedes manejar, haz lo siguiente:
1.- Respira profundamente 2 o 3 veces cerrando tus ojos
2.- Explora tu cuerpo y date cuenta en qué parte se encuentra básicamente este enojo, generalmente se encuentra en pecho, plexo solar, o vientre
3.- Ahora que lo tienes localizado, ponle un color negro, como si fuera un humo negro que se instaló en ese lugar
4.- Empieza a respirar profundamente, dándote cuenta cómo va saliendo cada vez que exhalas
5.- Continúa hasta que este sentimiento se haya calmado o desaparecido de tu cuerpo
6.- Ahora siente la tranquilidad y la paz en tu cuerpo por unos segundos y date cuenta de que tú puedes tener el control sobre tus sentimientos
7.- Abre tus ojos y observa al mundo que te rodea desde otro punto de vista más amable, aceptando el hecho de que ninguna persona puede hacerte enojar
Después de haber hecho este ejercicio, que es muy fácil ya que se puede hacer en cuestión de pocos minutos, por ejemplo retirándose al baño o a algún lugar donde puedas estar sólo, regresa a la persona que te hizo enojar y, si es buen momento, en el que la otra persona esté calmada, dile qué te enojó o enfadó de su actitud o comentario. Explícale el porqué y probablemente te sorprenderás de la respuesta, ya que lo más seguro fue que interpretaste mal su actitud y sus motivos, o quizás ella está arrepentida por haber sido tan intempestiva y agradece la oportunidad de poder disculparse.