Como es usual, inicia el año, e iniciamos con nuevos propósitos y metas para enmendar nuestros malos hábitos y regresar a la disciplina que soñamos. Comparamos nuestros propósitos con el vecino y estamos llenos de motivación y entusiasmo para llevarlos a cabo. Sin embargo poco antes de que termine el primer mes del nuevo año, ya cayeron en el vacío y olvidamos nuestros propósitos.
¿Por qué sucede esto? ¿Por qué abandonamos tan pronto las buenas ideas que tuvimos al inicio? Bueno desde el punto de vista de Programación Neurolingüística te diría que no te planteaste bien tu proyecto. Seguramente lo enunciaste en negativo o futureaste y confundiste a tu mente. Quizá tu proyecto era muy grande e imposible de lograr en el tiempo que pensaste. Otra opción es que no viviste los detalles de tu objetivo, sólo lo enunciaste sin ninguna emoción ni intención.
Por otro lado quisiera preguntarte, ¿cuántos años llevas con nuevos propósitos a principio de año y luego más propósitos durante el correr del año? Te sobre cargas con metas y metas y más metas que no cumples. Nuevas cosas que hacer y más cosas y más proyectos que tampoco llevas a cabo. Estás completamente lleno de propuestas incumplidas. Estos objetivos que no iniciaste o iniciaste a medias se convierten en frustraciones, estorbos, sin sabores y te hacen sentir una pesadez constante.
La propuesta este año es que te liberes de esa carga que no sirve para nada primero que nada. Suelta y cancela todo lo que no funcionó en tu vida. Suelta lo que no lograste y quítalo de enfrente. Mientras más veas lo que no hiciste, más fuerte es la emoción negativa que emana de ella. Para cambiar una programación, hay que cancelar lo que no funciona, para poner en su lugar algo que sí funciona. De manera que te sugiero que hagas una lista de las cosas que quieras eliminar de tu interior para dar espacio fresco para las cosas que sí quieres. Proyectos sin terminar, palabras al aire que se quedaron atascadas en algún rincón de tu psique, sácalas y suéltalas, virtualmente suéltalas y deja que se vayan. Respira profundo varias veces y siente la ligereza y espacio dentro de ti.
Y cuando hablo de soltar, suelta lo que no hiciste, también suelta las preocupaciones, suelta el estrés y suelta a los vampiritos (ver artículo Personas Tóxicas) que te rodean. Suelta el control sobre lo que no puedes controlar. Suelta problemas ajenos. Suelta los hábitos que no convienen. Perdona. Elimina lo inservible, lo desgastado y lo que ya caducó. Revisa tu yo interno con calma.
Una vez ligero, piensa bien qué es lo que sí quieres de verdad. Llena estos espacios con propuestas que tengan verbos de acción, en tiempo presente y con una clara intención de para qué lo quieres. Reflexiona en cosas que de verdad convienen en tu vida profesional, personal, emocional y de salud. Ahora sí puedes añadir con mayor certeza, porque ya sabes lo que es acumular objetivos que no van a ningún lado. Añade lentamente y con cuidado, escoge lo que realmente quieres y puedes lograr, sin engañarte. Manda con intensidad el mensaje a tu mente para que entienda y te ayude a lograr lo que intentas hacer. De esta manera empiezas una nueva etapa en tu vida y te programas para añadir lo que te sirve, te ayuda y sigue soltando lo que sobra. Es mejor estar medio vacío con cosas que me motivan, que lleno de cosas que no sirven.