¿Qué tipo de palabras utilizas? ¿Son de enojo, de reclamo porque estás enfermo y no puedes realizar tus actividades? Seguramente, esto te va a perjudicar, porque te estás peleando contigo mismo ignorando que eres tú el causante de lo que pasa y no estás atendiendo la parte que reclama tu atención con amor.

Hay que tener claro que es a UNO MISMO al que le estoy hablando y que si no manejo el amor, me iré deteriorando cada vez más rápido y sin remedio.

Si por el contrario, paro mis actividades, tomo un par de respiraciones profundas, cierro mis ojos, me relajo y guío mi pensamiento a visualizar las células que conforman mi cuerpo y sobretodo del área donde está el síntoma o la enfermedad y les hablo con amor y pidiéndoles ayuda para que se sigan multiplicando con salud y amor, e imagino cómo trabajan para mi, y si esto lo hago continuamente, seguramente este ejercicio me ayudará a recobrar mi salud y a mantenerla.

La ciencia vanguardista dice que acudiendo a tu interior puedes obtener todo lo que necesites. Al respirar profundamente y decir justo lo que quieres acerca de tu salud, puedes manejar tus emociones y por ende las descargas bioquímicas necesarias para una buena salud. Las creencias, con las emociones que conllevan, modifican tu capacidad inmunológica ya que cada emoción tiene su bioquímica específica. Puedes producir endógenamente todas las drogas analgésicas, estimulantes necesarias para fortalecer tu sistema inmunológico y puedes aprender a sanarte, ya que existe una interconexión del sistema nervioso central, nervioso periférico, endócrino e inmunológico.

La salud no es un estado, es un proceso muy dinámico que se logra a través de tener una buena comunicación contigo mismo, convertirte en vigilante de tus propios pensamientos y emociones para conducirlos a un estado de paz y salud mental que redundará en tu salud física.

Dile adiós a todos los pensamientos que tratan de infundirnos los medios de comunicación y que te producen miedo, inseguridad, estrés, desesperanza, impotencia, etc. deséchalos y en su lugar mete pensamientos que te nutran, que te den energía, que te den paz, esperanza, ganas de vivir. Modifica tu “dieta mental” a una más sana, siempre viendo hacia adelante con una salud perfecta. Esto es cuestión de actitud.

Trabaja con amor en conjunto con tus células (de ellas estás conformado), date unos minutos para relajarte y hablar con ellas, ten una dieta “física y mental” sana, y así ve tejiendo tu salud diariamente. Recuerda que de los pensamientos surgen las emociones, éstas se traducen en acciones, las acciones en hábitos y estos conforman el carácter.

¿Cómo quieres vivir tu vida? ¿Enfermo y descontento, o sano y en control de tus emociones? Responsabilízate de tu salud. Platícalo contigo mismo y dirige tu mente hacia el bien.