Piénsalo, detrás de las emociones que experimentas, de cómo vives gran parte de tu vida, hay un pensamiento y ese pensamiento está estructurado con palabras que tienen un significado específico para ti y que se ha ido conformado con las particularidades únicas de tu propia historia.

Es por ello que no sólo tus emociones son tuyas, sino también tu responsabilidad. Agradables o nocivas, eres tú quien las detona con los pensamientos que has formado. No hay nadie más.

En la mente, allí empiezan a desencadenarse las emociones. Hay un diálogo interno que no se detiene y que todo el tiempo está activo diciendo innumerables cosas. Cuando cierto diálogo se repite y se repite, como por ejemplo: “siempre llego tarde”, entonces, así será. Y después de llegar tarde, te sentirás mal, enojado, frustrado, incompetente. Cada vez que tienes una cita lo compruebas otra vez. Te das la razón y con esto, el programa se fortalece. Llega un momento en que esa frase la tienes ya tan repetida que tu mente la produce en automático. Y lo que has de saber es que la mente no distingue si eso es bueno o malo, si te conviene o no, ella simplemente obedece órdenes y la sigue repitiendo.

Justo por la repetición de la mente es que puede parecer que alguien no sabe por qué se ha vuleto inpuntual, cuando antes no lo era. Comenzó se instaló el programa “siempre llego tarde” y claro, la mente lo repite por ti sin esfuerzo. Y es que una vez que lo dices y has llegado tarde, viene la emoción que le da fuerza a todo ello. Tal vez alguna vez sea culpa del tráfico o de la lluvia, pero seguro que no TODAS las veces es cierto.

Pero ten cuidado, la primera intención del programa no siempre viene de ti, puede ser que alguien más te haya dicho: “siempre llegas tarde”, porque lo ha constatado una o dos veces, y ¡puf! Se convierte en una verdad. Tú lo aceptas y creas ese programa en tu mente, lo procesa y actúa. A veces los otros sólo refuerzan tus bien instalados programas.

Analiza cuáles son las emociones que no te gustan y que detonas en ti. Si no tienes idea de la causa, identifica en qué ocasiones sucede eso y probablemente eso te de suficientes pistas. Sopesa si te han sido útiles esas reacciones para resolver alguna situación o no. Trata de recordar cuánto tiempo llevas actuando así y todavía mejor, encuentra el momento en que las instalaste o aceptaste que se instalaran.

Cuando tienes autoconocimiento de tus emociones, estarás más en equilibrio en tu ser interior. Las emociones no son ni buenas ni malas, sino que cambian de significado en diferentes contextos. Si aprendes a conocerlas y las consecuencias que te acarrean, podrás tener un mejor manejo de ellas para tu propio beneficio.

En la siguiente parte de este tema, veremos, qué causan en nosotros las emociones nocivas.

4 Responses to “Cómo se producen las emociones Parte I”

  1. ELDER PITTA MORENO

    Con toda esta serie de articulos, entendi muy bien de que se trata la PNL, porque hasta la fecha tenia un idea equivocada de sus fundamentos cientificos y los beneficios que nos reporta

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    • Coral von Ruster

      Gracias Elder por tus comentarios. Te recomiendo los demás artículos que tenemos.

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  2. Cecilia

    Mi cuñada es toxica y mi suegra manipuladora, mui relación con mi marido termino por esas relaciones malas y la falta de tiempo para mí

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    • Coral von Ruster

      Hola Cecilia, qué pena que esas cosas sucedan. Lo que sí te puedo decir es que algo aprendiste con esa experiencia. Y procura que no se vuelva a repetir. Ya puedes reconocer a ese tipo de personas y alejarte de una vez antes de iniciar una relación.

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