Ya vimos cómo se producen las emociones en el primer artículo y luego a continuación los resultados nocivos de estas emociones a corto y largo plazo.

Espero que ya estés convencido de que tus pensamientos determinan tu comportamiento. Este condicionamiento o programación se ha ido gestando desde la niñez por lo que has visto, escuchado y sentido. Algunas actitudes y conductas las has aceptado y otras las has rechazado en forma consciente e inconsciente. A los pensamientos les agregamos un matiz muy importante que hace que sean difíciles de vencer, y esas son las creencias.

Cada persona tiene su libro de creencias, basadas en lo que dijo mamá, papá, la maestra, la tv, videos, etc. Y las convertimos en leyes, que nos llegan a gobernar. Cuando estas creencias van ligadas con emociones tóxicas, son difíciles de vencer.

A continuación te voy a dar varias técnicas para que empieces a desterrar las emociones negativas que no te sirven y que te han causado problemas a lo largo de tu vida. En realidad, es fácil hacerlo, lo difícil es que creas que es fácil.

Paso 1: “Darte cuenta y sacar la basura”

Si ya te diste cuenta que sí tienes emociones negativas que no quieres, es hora de sacarlas a la basura. Y esto lo vas a hacer poco a poco a través del cambio de creencias y pensamientos positivos de calma y reflexión. Esto se le llama darse cuenta y sin este paso no hay avance.

Si no te has dado cuenta qué quieres cambiar en tus emociones, te aconsejo que diario hagas una pausa en tu día y reflexiones a través de respiraciones profundas para aclarar tu mente y descubrir cuáles son las que necesitas desechar.

Paso 2: “Dirige tu mente con la respiración”

Aprende a dirigir tu mente con pensamientos positivos. Esto es, enfócate en lo positivo. Cada vez que te encuentres pensando en negativo, en la crítica, el juicio de otros, cada vez que te surja el reclamo o la resistencia hacia los demás, ¡ALTO!, toma una respiración profunda y busca, el lado positivo a la situación. De esta manera le vas enseñando a tu mente nuevos patrones mentales. Empiezas a crear nuevas programaciones que con el tiempo se harán automáticas.

Otra manera de dirigir tu mente es reconocer lo que haces y has hecho con tus emociones. El daño que has causado a tu persona y a los demás. Una vez que hayas hecho eso, inicia un camino rechazando esas emociones cada vez que surjan. Toma una respiración profunda. Imagina que estás en alguna situación complicada que puede salirse de balance con alguna de estas emociones. Allí mismo, la reconoces (la emoción tóxica) y la rechazas y optas por usar otras. Inmediatamente acudes a la paciencia, la flexibilidad, la amabilidad, o la que necesites para empezar con el cambio. Es fácil, si te detienes y las reconoces. A veces las tenemos tan introyectadas que consideramos que estamos bien y salen brincando sin darnos cuenta.

Paso 3: “El aquí y el ahora”

Inicia con estos ejercicios para crear un nivel de conciencia mayor y te podrá ayudar a progresar más, si te ubicas en el aquí y el ahora. Mientras desayunas piensa en tu desayuno y los beneficios que te brinda. Mientras trabajas, usa la concentración para hacerlo bien, incluso bajo estrés eres eficiente y haces más de lo que te piden. Mientras hablas con alguien, piensa bien en tus palabras para que surjan buenas emociones que te hagan sentir bien después. Eleva tu nivel de conciencia respirando y ubicándote en el aquí y el ahora. Del pasado aprendes y el futuro lo estás construyendo con tus pensamientos-conductas actuales. Sé consciente de tu aquí y ahora.

Paso 4: “Obsérvate”

Refleja tu imagen en tu mente y aléjate un poco, para que la puedas ver bien. Observa cómo estás actuando ahora con estos cambios. Revisa las diferentes situaciones cuando sí pudiste dirigir tu mente-pensamientos-conducta. ¿Cómo te sentiste? ¿Fue positivo el desenlace? Toma una respiración.

Ahora observa alguna vez, en la que no hubo control de emociones. Obsérvate y date cuenta cómo te proyectaste frente a los demás. ¿Qué le puedes recomendar a tu misma persona en ese caso específico? ¿Qué recurso te ayuda para estar más en control? ¿Tranquilidad? ¿Escuchar? ¿Paciencia? Una vez que lo tengas, actívalo, hazlo presente para que lo tengas a la mano para la siguiente ocasión. Manda la orden a tu mente de activar este recurso y que te recuerde la próxima vez, que enfrentes algo similar. Suena fácil, lo es en realidad. Respira.

Cuando estás en control de tus pensamientos, tus emociones estarán calmadas, te sentirás a gusto contigo mismo y confiado que no importa qué crisis se pueda suscitar, tú tendrás el nivel de conciencia para activar el recurso que necesites en ese momento. Cada día destierras más lejos alguna emoción tóxica si aplicas estos pasos. Saca la basura, dirige tu mente, vive el presente de la mejor manera y obsérvate siempre para seguir mejorando. Es fácil, realmente fácil.

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