Durante un taller de Programación Neurolingüística de parejas, surgió la problemática de un hijo que seguía mojando la cama y además el niño se sentía mal porque no sabía cómo controlar esa situación. La mamá por supuesto estaba desesperada porque esa conducta tampoco la sabía manejar y se sentía impotente ante el hecho de que su hijo no tuviera el control sobre su esfínter cuando dormía.
Durante el taller hicimos un ejercicio con claves oculares que tiene como fin cambiar conductas, actitudes, hábitos, etc. Es una técnica realmente fácil a través de la cual enseñamos a nuestra mente otros caminos; es decir, que tenga otras opciones ante la misma situación.
1.- Se inicia con la imagen de la conducta que no deseamos y la ubicamos en tiempo y espacio. Se busca una escena donde se lleve a cabo la conducta no deseada y allí tenemos el movimiento ocular de los ojos que en la mayoría de las personas será arriba a la izquierda. Se fija bien esta imagen.
2.-Una vez que la imagen está bien definida se baja la vista del lado izquierdo y allí se piensa en un recurso* para eliminar la conducta no deseada. Lo importante aquí es darse cuenta qué se necesita hacer diferente para cambiar la conducta.
3.-Una vez que la persona tenga el recurso necesario, los ojos los movemos hacia arriba a la derecha, que es la parte creativa y allí se repite la escena inicial de la conducta no deseada, sólo que ahora le añadimos el recurso para cambiar la escena. Se visualiza la misma escena con las correcciones necesarias ayudados por el recurso. Pasamos en nuestra mente la película imaginaria con la conducta ideal que se quiere.
4.- Por último se baja la vista a la derecha y allí verificamos si nos sentimos a gusto con el cambio. Verificamos si el cambio es bueno para uno y bueno para las personas que nos rodean. Si es así, podemos regresar a la escena del cambio y revivirla. Para integrarla a nuestro ser es importante tomar un par de respiraciones profundas y de esa manera tenemos otra opción la siguiente vez que se presente la misma situación.
De esta manera la madre, que aprendió esta técnica, se la enseñó jugando a su niño, que tenía el problema de mojar la cama. El niño sin esfuerzo siguió las indicaciones de la madre. El resultado fue increíble porque a la mañana siguiente la mente del niño había aprendido una nueva conducta. No sólo es aprender una nueva conducta, sino también tener la confianza de que hay algo que puede ayudar. Los niños confían en su madre totalmente y eso les ayuda a aprender rápidamente. Cuando se les reprime o reprende, no hay aprendizaje en la mente del niño, sino que se genera miedo, humillación, baja autoestima y esto causa que la conducta persista.
La madre pudo aprender esta técnica en el taller y practicarla con su hijo que tenía un problema y funcionó. Esta es la belleza de Programación Neurolingüística que con gran facilidad se puede aprender una técnica y ver sus resultados a muy corto plazo. Si usted decide aplicar esta técnica y no le funciona la primera vez, inténtelo varias veces hasta obtener los resultados deseados.
*recurso: algunos recursos son: paciencia, tranquilidad, relajación, concentración, orden, disciplina, puntualidad, tolerancia, comunicación, comprensión, etc.